¿Quienes son las esposas «tradicionales» (tradwife)?

15 de julio de 2026

Entiendo el origen de la palabra “Tradwife” (traditional wife), pero no comparto que esa sea la idea de “tradición” y mucho menos comparto la idea de que las mujeres pueden escoger “libremente” serlo (aunque será objeto de debate en otra ocasión). Las tradiciones cambian y desde hace décadas se viene dibujando una nueva “tradición”: la tradición de la mujer libre, independiente, que puede escoger vivir una vida en pareja con quien desee, por el tiempo que funcione o no vivir en pareja. Que se sostiene económicamente con autosuficiencia y no depende económicamente de ello. Esa también es una tradición que se ha consolidado en el mundo contemporáneo.

Nos quieren vender la idea de que para ser una “esposa tradicional” tienes que perder tus derechos y no es verdad. Eso jamás debió ser el ideal de esposa y no debe serlo jamás y si bien se consolidó en “tradición” en su momento, no es el único modelo, por lo tanto, no debe adjudicársele el adjetivo de tradición de manera neutra y universal. Entre tantas tradiciones ¿Como se le llama a la esposa de ahora, a la esposa lesbiana y casada bajo rito donde ambas ejercen sus derechos y libertades a plenitud? ¿A la esposa que consolida su hogar con un hombre o con quien desee, pero con respeto mutuo y con dignidad? ¿cómo nos vamos a llamar?

Hay que reconquistar el término y dar significado a todas las formas que existen de ser esposa en libertad, en autonomía y con dignidad y conceptualizarlo como corresponde. Desde mi perspectiva, se requieren adjetivos que permitan diferenciar las tradiciones. Por ejemplo, “tradwife” como lo usan hoy día es más cercano a “submissive woman”, porque no es posible vender de manera neutra como «libertad» el escoger someterse a un hombre. Eso no es libertad si implica ceder derechos y abstenerse de ejercerlos. Es más cercano a la sumisión como concepto, a la existencia de una presunta jerarquía entre hombres y mujeres y a la división sexual del trabajo.

Por eso aquí la disputa discursiva y conceptual debe ser alrededor de lo que consideramos como “tradiciones” porque consolida a la “tradwife” – submissive woman -, como el único referente de la tradición, haciendo universal una modalidad específica de matrimonio y presentándola como el único referente natural de la tradición, invisibilizando las demás.

Sin embargo, desde las tradiciones consolidadas también podemos ser Esposas libres: Sin renunciar a derechos, ni cederlos, ni limitarlos. La tradición no puede ser asumida y apropiada por unos pocos, porque eso les da el privilegio de apropiarse del discurso, de la añoranza y de un grupo de valores que esconden profunda violencia, desigualdad y misoginia, dejando de lado la reconfiguración de otros mundos y tradiciones.

¿Por qué son importantes estas distinciones? Porque el uso de términos aparentemente neutros favorece la difusión de narrativas y símbolos que terminan instalándose en el imaginario colectivo como si fueran naturales. Lo que se presenta como una simple elección personal puede acabar consolidándose como un modelo de vida deseable, legítimo e incluso moralmente superior, a pesar de estar construido bajo premisas sumamente violentas y discriminatorias.

¿Qué haremos entonces con los “TradStates” que acostumbraban a colonizar otros Estados y a despojarlos completamente de su identidad?, o ¿qué haremos con las “tradcompanies” que acostumbraban a comerciar con personas bajo esclavitud? Las tradiciones no son neutras, por eso hay que diferenciarlas y categorizarlas, dándoles un contenido que permita ejercer un juicio de valor respecto de aquello sobre lo que nos quieren influenciar o vender.

No todas las tradiciones merecen el mismo juicio moral, ni todas deberían presentarse como neutras y es por ello que las tradiciones necesitan ser nombradas y diferenciadas. Cuando una tradición específica consigue apropiarse del adjetivo «tradicional» sin más calificativos, deja de aparecer como una opción entre muchas y comienza a presentarse como el referente natural frente al cual todas las demás parecen desviaciones no deseadas, incorrectas y reprochables.